Un Pastor de Paisajes, con un territorio infinito por donde transitar y muchos paisajes que sumar al rebaño, ahora bien, no solo serán protagonistas de este blog los grandes espacios naturales o humanos .En él encontrarán también su hueco rincones del territorio olvidados en la memoria del tiempo, paisajes que todavía mantienen vivos retazos de la historia de los hombres y mujeres, animales y plantas que nos precedieron. Recorramos los senderos y veredas que nos permitirán conocerlos.
sábado, 4 de enero de 2014
miércoles, 18 de diciembre de 2013
De cuevas y atalayas por el Cidacos
Recorrí los primeros días de noviembre, en compañía
de un “pastor de paisajes” caminos
que ya poca gente recorre en estas tierras abarrancadas, con laderas
aterrazadas y la mayor parte de las fincas baldías; con cortados fracturados de
conglomerados y areniscas, que eran nuevos para mí entre Herce y Santa Eulalia. Guiado por la animada
conversación y sus pasos conocedores, vigilantes, acostumbrados a trochar por
estos parajes, la vista curiosa fue encontrándose con diversas construcciones
encajadas en los abrigos rocosos, con tipologías pensadas para los fines que
fueron concebidas.
Corrales
excavados en los estratos más blandos que aprovechaban la betas de conglomerado,
más consistente, como techumbre, que se mimetizaban en el paisaje con una tapia
de mampostería que ocultaba y protegía el
ganado que se guardaba.
Ubicaban
los colmenares o “abejeras” en las
cuevas naturales someras que cerraban con colmenas, “piones” o “vasos” en
estas tierras, cestas cilíndricas o troncocónicas (de 20 a 30 cm. de diámetro y
entre 80 y 100 cm. de profundidad) trenzadas con mimbre o caña que servirán de
alojamiento a los enjambres de abejas.
Palomares
o columbarios, trabajosas oquedades labradas en las paredes de arenisca, de
difícil interpretación y que generan,
cada cierto tiempo, polémicas enconadas en congresos y publicaciones, mientras,
estos conjuntos rupestres se hunden o deterioran sin que administraciones,
organismos científicos o culturales, asociaciones o entidades privadas hagan
nada para evitarlo. Tan difícil resulta entender que lo interesante en dichas
construcciones, es el ingente trabajo realizado por los bisabuelos de nuestras
generaciones o por los eremitas de los albores del cristianismo. Luego, una vez
hallamos asegurado que las ruinas no seguirán avanzando, ya nos pararemos a
reflexionar e investigar sobre la época de construcción y fines de los mismos.
Bodegas,
gallineros o cuevas de usos múltiples completan el llamativo e interesante
conjunto de construcciones que aquél día descubrí, acompañado por el “pastor de paisajes”, encaramados en las
paredes de roca roja, manifestaciones de la arquitectura popular que utilizaba
los materiales constructivos más asequibles y las técnicas artesanales que conocían
y dominaban.
Encontrareis estos
habitáculos trogloditas en los cortados rocosos que acompañan, en su margen
derecha, el descenso del río Cidacos por la carretera LR-115 entre Arnedillo y
Autol. De igual manera están presentes estas construcciones en los numerosos barrancos que suben, en dirección norte, hacía
Sierra La Hez. Adentraros en ellos por los caminos que se abren paso en el laberíntico
complejo geológico y que aprovechan la morfología del mismo. Atentos, sin
perder detalle y seguramente apabullados por los numerosos estímulos
paisajísticos que vais a ir descubriendo, es posible que perdáis el rumbo… Mantened
la calma, aquí no hay perdida, tomad alguno de los caminos que sigan cuesta
arriba, más ahora en dirección sur, en busca del
valle que abandonasteis. Tras
numerosas vueltas y revueltas, sorpresas vegetales, animales y minerales,
llegareis hasta alguna de las atalayas que custodian este fantástico valle del
Río Cidacos.
Relajaros
con el panorama, descansad y mirad, dejad que la vista vuele tras las estelas
firmes pero cansinas de los buitres
leonados, o cabalgue encabritada a lomos del cierzo, si este hizo acto de
presencia,… reparad en el vuelo nervioso, corto, de repisa en repisa, de una
figura menuda de color negro carbón, salvo el obispillo blanco que deja ver
cuando vuela (¿Qué es el obispillo…? Interésate por la collalba negra, y seguro que algo encuentras al respecto). Es
difícil que la mirada se detenga en un punto concreto ¿Dónde fijarla…? En las
acuchilladas paredes rocosas o en el remanso hortícola de la vega del Cidacos,
en la prometedora Peñalmonte o en Peña Isasa tan pródiga en leyendas, en
Prejano con su milenario olivar o en los miles y miles de almendros de Autol,
Quel o Arnedo….Son tantos los motivos para mirar.
Es
esta una comarca vitalista que vive con perplejidad y contradicción un debate
permanente entre las actuaciones encaminadas a un desarrollo industrial y
comercial, innovador y creativo, que lidera Arnedo, seguido de Quel y Autol, y
aquellos que proyectan su futuro en la conservación de los valores
etnográficos, naturales y paisajísticos, que representan más las localidades de
Herce, Santa Eulalia, Arnedillo y Prejano. Precisan reinventarse y ser capaces
de hacer compatible ambas opciones, considerar que solo un enfoque encaminado
hacia el desarrollo integral y sostenible del territorio, de la industria y el
comercio, de su agricultura, la
ganadería, de su cultura popular e histórica, podrá mantener en los municipios
del oeste, la vecindad, la capacidad productiva y su calidad de vida y los del este, su empuje económico y evitar un
desarrollismo invasivo del territorio, que degrade el horizonte vital de sus
propios ciudadanos, aunque aumentasen sus beneficios económicos a corto plazo.
Un reto de difícil encaje, pero de indudable atractivo humano, y seguro que
rentabilidad económica a la larga.
El
viajero sube a seis atalayas de la margen derecha
Seguir
el itinerario que propongo y subir a estas seis atalayas historiadas, permitirá
descubrir todos los elementos que he tratado de revalorizar en estas líneas. El
viajero iniciará el recorrido en el Castillo
de Autol, excelente balcón desde donde apreciará la singularidad de los
monolitos esculpidos por las manos caprichosas del río y los meteoros: el
Picuezo y la Picueza,… y la Harinosa ,
proclamaría rápidamente, cualquier autoleño que se precie, pues sólo ellos la
destacan.
Para
llegar al siguiente destino el caminante subirá al consolidado Castillo de Quel que ofrece una visión
muy especial del entramado urbano de la población, en él destaca la Iglesia del
Salvador, construcción barroca adosada al farallón rocoso, al igual que sus
muchas casas cueva, levantadas y excavadas al abrigo y capricho del mismo. Al
frente, la mirada se encontrará con la vega, con sus bodegas cueva al otro lado
del río, y las infinitas plantaciones de almendros que ascienden faldas arriba
hacía la Sierra de Gatún. El
caminante no quedará impasible y regalará algún suspiro cargado de nostalgia.
Ahora
la parada del viajero será en el Castillo
de Arnedo, lo llevan allí cuesta arriba, las callejas del entorno de San Cosme y San Damián y las de Santa Eulalia. Creo adivinar el
fruncido de su rostro, son tan llamativos los desastres urbanísticos y
paisajísticos inflingidos al entorno, tan evidente que esta Ciudad conjuga mal
la fantasía tallada de los cerros (con más cuevas que un queso emmental) como
el de San Fruchos, San Miguel o las yasas que descienden
de los Planos a las calles de la población, con la dureza prosaica escrita con
hormigón hierro y acero en los polígonos industriales o comerciales, las
canteras de extracción de arena o en la baja calidad de su diseño urbano, salvo
detalles aislados.
Y
detrás del Castillo, los Planos,
allí debe subir el caminante y responder a la invitación al paseo que reciben
todos los que visitan este paisaje, que guarda, desde lo alto, las espaldas de
Arnedo. Una proyección de imágenes con enorme poder visual se enfrenta a la
mirada, que devuelve a la realidad al viajero y piensa en el pequeño desembolso
económico que supondrían algunas intervenciones en el paisaje y como beneficiarían
las mismas la belleza integra del mismo… Reiniciará el camino y se dejará mecer
por el oleaje adormecido del mar de almendros por el que transita. Salva las
yasas el caminante y salta la vega del Cidacos, y se pierde con la mirada en el
mar abierto de almendros, cuyo manso oleaje la abandona en las laderas de Peña Isasa, donde están “las puertas
del infierno” según rezan algunas leyendas, que se yergue desafiante y
tentadora en este equilibrado territorio.
La
siguiente atalaya que aguarda al viajero es la Ermita del Salvador y restos del Castillo de Herce. Acceder a ellas hará
sudar al caminante, más el mirador que descubre cuando llega, compensa con
creces sus esfuerzos. La panorámica del soñador pueblo de Prejano entre Peña Isasa
y Peñalmonte, la montaña minera, y
la visión desde allí del bello mosaico antiguo, de teselas en tonos verdes,
pardos y rojizos, coloreados por olivares, almendreras, fincas baldías, huertas
o choperas, tornarán el resuello fatigado del caminante, que le provocó la
ascensión, en sosegada respiración interrumpida por suspiros de satisfacción
Transitará
ahora el viajero por caminos interiores, sin salir a la LR-115 , en dirección a
Santa Eulalia, final de su encuentro con estos paisajes olvidados, y se
enfrentará a la metamorfosis que sufre un territorio cuando el paisano deja de
atender las fincas agrícolas o el ganado de visitar los terrenos que antes
pastaba o los corrales donde se cerraba. Motivos, muchos: dificultad para el
cultivo en laderas aterrazadas, infraestructuras ganaderas carentes de
condiciones,… y poco reconocimiento moral y económico a sus singulares
productos, así como a su descomunal esfuerzo por mantener vivo el territorio. El
resultado, la campiña productiva desaparece y la soledad humana se adueña de la
misma… ¿A quién se le puede pedir que mantenga los cultivos, los rebaños, las
colmenas…? ¿A las administraciones quizás…? Por qué no… ¿Por qué el medio rural
de países europeos como Francia, Italia o Alemania no ha dejado de ser
productivo ni se ha abandonado? Creo que los gobiernos, gestores del
territorio, tienen mucho que decir… El caminante llegará a Santa Eulalia Somera
y, tras preguntar, se dirigirá a la
Cueva del Ajedrezado, localizada encima del
pueblo, uno de esos columbarios o palomares, que ahora han protegido para
evitar su deterioro y el viajero quedará impactado por la fuerza que trasmite
la obra allí ejecutada: los espacios comidos a la arenisca, las escaleras y
pilares labrados en la roca, los nichos esculpidos en las paredes… cuando
salga, el viajero, no lo hará con la seguridad de saber lo que ha visto, pero
si con la certeza de que es necesario proteger estos espacios, que se preserven
para posteriores estudios y para que sean conocidos por las generaciones
venideras.
Y
si queréis bordar la visita hacedla al
amanecer o en el ocaso del día, cuando el sol radicaliza las sombras y
los contrastes y matiza sin complejos con pinceladas carmesí los cortados
rocosos. Es un momento mágico, una conjunción espacio-temporal que invita a dar
rienda suelta a la imaginación, os resultará difícil controlarla, vais a
recrear e inventar historias ligadas a este paisaje tan singular del Valle del
Cidacos.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Radio Paisajes. blog:Joaquín Cazcarra, guarda del Refugio de Viados…

No logro encontrar la fórmula
para darle vida a esta radio simulada que me pareció adecuado llamar Radio Paisajes.
blog, y que es un intento de ponerles voz a los paisajes, más no cesaré en el
empeño de buscar nuevos caminos que puedan conducir a este fin.
En esta emisión, hoy, quiero haceros participes de la
entrañable conversación que tuvo lugar, al comienzo del otoño, entre Fernando
Ezquerro, “Fer” apasionado a la vez que sereno montañero, sensible y exquisito
fotógrafo y Joaquín Cazcarra, guarda del Refugio de Viados y
parte del alma de ese paisaje de ensueño, donde bordas, prados y bosques se
muestran al amparo de las impresionantes moles rocosas, de estratos torturados,
de los picos Espadas y Posets, dos de las cumbres más atractivas de la
cordillera pirenaica…
Os dejo con sus palabras…
Joaquín ha vivido, vive y vivirá
siempre en este paisaje, este espacio ha modelado matices destacados de su carácter y
personalidad, y él también ha dejado su impronta en el mismo y forma, sin duda
alguna, parte del alma de este territorio, aquella que confiere al mismo su
condición de humanizado y lo hacen más acogedor, pero sin resultar para nada su
característica dominante.
Prevalece, todavía en este paisaje
un equilibrio entre los Pirineos bravos, salvajes, con rincones donde podemos
encontrar el espíritu de la alta montaña, todavía sin alteración, y su otra
cara, la más amable, la de los prados listos para la siega junto a los otros
donde la hierba, ya recogida, se ha guardado en
las bordas, construcciones mantenidas según patrones arquitectónicos nos
trasladan al pasado; la de los bosques que invitan al paseo sereno y a la
sorpresa, que los hace más interesantes y atractivos; la de los ibones y
pequeños lagos solitarios, por encima de los 2.300 m., que te motivan para intentar
el encuentro con el gorrión y la perdiz nival, el acentor alpino o el armiño,… con el espíritu
de la alta montaña.
Cuando escuchas las palabras
de Joaquín te enfrentas a la historia de
este paisaje y llegas a ser consciente de la fragilidad de alguno de los
elementos que le confieren su particularidad y sientes la necesidad de que
Joaquín siga siempre allí… y que sus palabras son tesoros que no deben perderse.
Esta es la finalidad de este blog
y de esta sección Radio Paisajes. blog.
martes, 5 de noviembre de 2013
¡¡¡Qué buen comienzo de estación…!!!
El otoño me parece cada año, salvo que la sequía del
verano haya sido muy rigurosa, un tiempo de sorpresas y disfrute de los
sentidos para los residentes de cada territorio o para aquellos que transitamos
de unos lugares a otros, cual nómadas, en busca de las sensaciones más
estimulantes que cada paisaje pueda proporcionarnos…
El martes, decidimos perdernos en el Valle de Chistau, en el Pirineo de Huesca, subir al Refugio de Viados y mimetizarnos en las
montañas durante varias jornadas, para intentar, entre otras cosas, olvidar la
monotonía del día a día y las tomaduras de pelo del gobierno de “Don Mariano y compañía” que, también día a
día, nos trata como a ignorantes tanto con sus acciones como con sus dichos.
Sirvan de ejemplo, las lacónicas
declaraciones del ministro, siempre ocurrente y presto a la gracia, Don Cristóbal Montoro,
cuando nos habla ya, sin cortarse ni un poco, de la “subida de los salarios” en esta resignada España, donde “…ya ha comenzado la recuperación” según él, o en fiasco de la presentación de la Candidatura Olímpica
de Madrid por parte de la distinguida Doña Ana Botella, con su “…relaxing cup of café con leche in Plaza
Mayor,…”, que dio la vuelta a mundo. Cuando además se sabe, que un tal Terrence
Burns, estadounidense, cobró 300.000
dólares para evitar situaciones como esta,… o que la Agencia Británica
M-is, recibió 2,4 millones de euros (mas IVA) para procurar la mejor imagen de la Candidatura…
El miércoles, disfrutó el
gusto, mientras ascendíamos por el Barranco
de la Madera,
cuando nos permitíamos el lujo de paladear las bayas jugosas recogidas en las
arandaneras que tapizan el frondoso bajo bosque de pino negro, salpicado en los
claros de servales diseñados para destacar, enjaezados con numerosos y vistosos
pendientes rojos arracimados. Luego fue el
tacto, las manos sintieron la textura estriada y fría de los esquistos
oscuros y oxidados, de brillos metálicos, cuando se aferraban a las rocas que
componían la trabajosa cresta de las cumbres encadenadas de la Punta Cabalera (2.902m.) y Picos de Coulfreda (3.031m.- 3.027m.-
3.032m.)…En el exigente descenso el paso se torno farragoso, la senda
intuida discurría entre espadas, lanzas o esquirlas, todas ellas de
consistencia pétrea, amontonadas como botín
de guerra arrebatado a los vencidos, en este caso las aguerridas masas
rocosas que se descarnan sin tregua frente a la perceptible invisibilidad de
los agentes atmosféricos. Todavía resonaba en los oídos, varios días
después de abandonar las adictivas montañas, el particular sonido semimetálico
que producían las armas de piedra, arrastradas ladera abajo a nuestro paso…
El jueves, un día tranquilo, el
olfato tuvo su protagonismo en el bosque de pinos silvestres y pinos negros,
acompañados de servales, arces, arándanos o rododendros, el olor penetrante de
las rusulas, las amanitas, agaricus, cortinarius o…, sí, también los boletus,
impregnaba el ambiente de muy diferentes rincones del Barranco de la
Ribereta, frente al Refugio
de Viados. ¡¡¡Que aromas tan especiales…!!! ¡¡Me encantan!!
El viernes, tuvo su día la
vista, desde el comienzo de la jornada buscaba con intención y mayor viveza
que las piernas, pues mostraban ya cansancio y algunas magulladuras, las bellas
panorámicas proyectadas en la ascensión a los solitarios Ibones de Barbarisa a lo largo de la Aigüeta de Llisat. Este rincón es un remanso sereno, reina la quietud en
condiciones climatológicas como las que teníamos aquella mañana, y la visión de
los lagos diluyó el cansancio acumulado en el seno de las aguas calmas, la
vista se sumergía, buceaba, surgía, se deslizaba en las superficies de cambiantes
colores verdeazulados que ganaban o perdían intensidad siguiendo irregulares
formas concéntricas y abarcaban una rica gama de tonalidades, dependientes de
factores tan diversos como: la hora o luz del día, el paisaje estacional que
las rodea, la profundidad de las aguas o la diversidad de minerales depositados
en su lecho… ¡Un paraíso visual!
Pero fue el oído quién puso el remate sensitivo a la jornada,… un grito
fortuito nos permitió advertir la presencia del eco y ello puso en marcha,
entre los presentes, un juego de palabras intencionadas que no pretendían
explicaciones ni comprensiones, solo buscaban el placer de escuchar en aquel grandioso
anfiteatro el sonido hueco, terminal y sin sentido de las palabras elegidas,…
quizás la única manera de descifrar los mensajes en clave de las montañas…
Tienen que sonar terroríficas las tormentas desatadas en este paraje…
El sábado, regresamos a Logroño después de disfrutar del placer de
la conversación con el artesano David Echevarría, alfarero de Naval, recrearnos
con el trabajo conjugado de sus manos con el barro y el fuego, y con Simón,
sastre jubilado, que tuvo la amabilidad de acompañarnos a callejear por este pueblo singular, mientras nos contaba
sustanciales historias y mostraba los rincones más entrañables de este
atractivo municipio oscense… La ciudad estaba inmersa en la marabunta social de
las Ferias y Fiestas de la Vendimia de la Rioja. San Mateo 2.013… Y volvimos a escuchar la voz ungida de
nuestro paternal Gobierno de la nación, velando por nuestros intereses, que
presentaba los presupuestos para el 2.014, los “Presupuestos de la recuperación…”. Sí, debe ser así, nos sirve de ejemplo: la indiscutible pérdida de
poder adquisitivo de los pensionistas con la pretendida nueva reforma (bien
aconsejada por un conjunto de técnicos que muy mayoritariamente pertenecían a
empresas aseguradoras…), la congelación del sueldo de los funcionarios (… que
era ya glaciar) o el aumento insignificante de la partida de presupuestos en
I+D+I… ¿Los presupuestos de la recuperación…? ¿Recuperaremos los derechos
sociales perdidos…? Me temo… No, estoy seguro de que no, que solo recuperaran
beneficios los que ya tienen beneficios… A los trabajadores, ya se sabe, a
pagar,… pues vivían por encima de sus posibilidades…
Y el domingo,… fue otra vez el gusto quien finalizo esta primera
semana de otoño en Valdeperillo, en
el valle riojano del Río Linares, allí
recogimos, mientras comíamos a carrillos llenos, grandes y jugosas moras de
zarzal (…como melones de Villaconejos). Recolectamos dos preciosas cestas de
moras que acompañaran, congeladas, las coloristas macedonias de frutas
navideñas, y en melosas mermeladas las sabrosas tartas de queso…
¡¡Qué más se le puede pedir al
comienzo de este prometedor otoño…!!
Bueno, sí… Que por fin, nuestros
gobernantes comiencen a tratarnos como ciudadanos, no como siervos al servicio
de sus intereses.
martes, 29 de octubre de 2013
Otoño
“No era un paisaje de belleza deslumbrante, ni un
escenario grandioso con precipicios escarpados o rápidos que oradasen las
peñas. Colinas suaves y una corriente mansa, bajo el velo delicado de la niebla
vespertina: un escenario amable, refinado y sereno, como de pintura yamato-e. Cada cual ve la naturaleza a
su manera, y habrá quizá quien piense que esa clase de paisaje no merece una
mirada. A mí, por el contrario, son esos montes y ríos vulgares, ni majestuosos
ni incomparables, los que me invitan a una dulce ensoñación y me dan ganas de
quedarme para siempre. Un panorama así podrá no sorprender a los ojos ni
arrebatar el espíritu, pero recibe al viajero con sonrisa de amigo. En un
primer momento no parece gran cosa, pero permaneced un rato y os sentiréis
rodeados de un dulce afecto, como en los tibios brazos de una madre amorosa.”
Junichiro Tanizaki
“El cortador de
Cañas”
Así me siento en el Valle del
Cidacos, y sobre todo en el otoño. Las imágenes y las sensaciones se agolpan en
mi cabeza y dejan tan profunda huella, que el regreso se hace deseo…
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