martes, 22 de marzo de 2016

En “Peña sorbas” vuelan águilas





Mientras hacemos camino confiamos que se escuchen negocien y pacten

Me ha quedado claro tras las últimas elecciones que los ciudadanos lejos de instalarse en la apatía, debido a la impotencia y ninguneo al que se han visto sometidos por el actual gobierno neoliberal de Mariano Rajoy, incluso ahora en funciones, han gestado formas políticas muy divergentes y discrepantes como respuesta a una notable disparidad ideológica que ha madurado en el seno de esta sociedad tatuada, sin preguntarle, por la  crisis. Esta realidad se ha visto reflejada en el reparto que han hecho los ciudadanos de sus votos y la consiguiente aparición en el parlamento de un nuevo, y también diverso e ilusionante, elenco de partidos políticos,… el número de votos son mejor reflejo que el reparto de escaños que otorga nuestra Ley Electoral, tan urgente de modificar. Obvio el análisis de los resultados pues ya todos los hemos visto y leído, reflexionado y opinado hasta la extenuación y me limito a constatar un hecho que percibo cada día con más fuerza en el ánimo de los votantes: no nos enmienden la plana mediante componendas demagógicas, interesadas y partidistas. Les hemos dado dos encomiendas meridianas, queremos “Cambio” y “Dialogo sin Vetos”. Y sin duda esperamos que nos escuchen y no nos aboquen a nuevas elecciones. Tienen mimbres para tejer una cesta consistente, saquen a la luz sus mejores artes, escúchense, negocien y pacten… Esperamos, mientras empiezan a “Hacer Política”, en un nuevo camino que recorre “el viajero” en otro Paisaje con Minúsculas



Hemos tenido que esperar a “febrerillo el loco” y a “marzo ventoso” para sentir el invierno y ver nieve en las montañas, será por ello que los almendros en el Valle del Cidacos no han tenido paciencia, confundidos por las anómalas temperaturas y las rácanas precipitaciones recogidas hasta entonces, florecieron antes de tiempo, sin entusiasmo ni complicidad con las almendreras cercanas (…no tendrán grupo de Whatsap o amplia lista de amigos en la cuenta de Facebook para coordinar acciones) y no se han entregado al desbordante carnaval que nos brindan otros años vestidos los almendros con sus merengados trajes de flores, mecidos voluptuosos por los cierzos y doblegados los vientos por la hechicera melosidad de su néctar…



Llamaba nuestra atención un conjunto de peñascos, en apariencia, impactados en las laderas del Alto de la Nevera (860 m.) y precedidos de numerosas plantaciones de almendros, siempre que transitábamos por la pista que parte del kilómetro 36-37 de la LR-115, en las cercanías del municipio de Autol, que nos llevaba a Yerga (1.101 m.) o por la garganta de Ordoyo accedíamos a los restos de la desaparecida población que llevaba ese nombre… mas nunca nos habíamos aproximado a ellas ni imaginábamos lo abarrancado que era aquel territorio atractivo desde la lejanía…



No os resultará sencillo llegar al punto de partida del itinerario que descubrirá este recóndito espacio riojabajeño… Quién ha dicho que viajar no requiera esfuerzo y preparación, estudiar el mapa y preguntar a los lugareños habituales en el laboreo de este paisaje humanizado, serán herramientas suficientes para poder seguir la ruta que propone “el viajero”. Tras recorrer un importante tramo de la excelente pista forestal que sube a Yerga, cerca de 4 km, toman un amplio camino en dirección oeste que lleva al Alto de la Nevera, han dejado el coche y comenzado el tránsito a pie por el término del “Cañamón”. Desde el comienzo llama la atención las numerosas almendreras que han sido arrancadas o están yecas sin podar ni tratar, grandes árboles adornados, pasada ya la navidad, con enormes bolas de muérdago gorrón, deliciosas golosinas son sus pegajosos frutos para los zorzales, principales agentes de la dispersión de las semillas parásitas.



Junto a las almendreras aparecen, ladera arriba, viñedos jóvenes oportunamente labrados, sin hierba en los pies, podados a tres pulgares por brazo y tres brazos por cepa. Eran impensables años atrás las viñas en estos parajes, no sin fundamento, cabe pensar que acabarán por desplazar a los almendros. Esta realidad agrícola cada vez se observa en mas escenarios del territorio riojano y responde a una utilización economicista, a corto plazo del mismo, que el viajero estima errónea, pues considera la creación de un mosaico de cultivos rico en colores y textura, en diversidad y variedad de las plantaciones, como la forma sostenible, a largo plazo, de mantener la rentabilidad de la economía de los agricultores, sometidos como están los cultivos a las siempre impredecibles condiciones atmosféricas, intereses caprichosos de los mercados o a las políticas titubeantes y poco favorecedoras del medio rural.



Dejan el camino que sube decidido, solo en apariencia, hacia la Nevera (860 m.) y toman otro a la derecha  que les permite constatar que aquellos peñascos de areniscas calcáreas, lejos de estar estrellados contra la ladera forman en ella corredores, barrancos y despeñaderos muy vistosos paisajísticamente en unos términos tan domesticados por la agricultura, y que además facilitan el asentamiento de una notable diversidad faunística: aves y mamíferos de pequeño y mediano porte como el colirrojo tizón, collalbas gris y negra, roquero rojo, incluso solitario, cernícalo, no constato el viajero la presencia de halcón peregrino, mas está dentro de lo posible, garduña y zorro entre otros, sin descartar a los de mayor tamaño como corzos y jabalíes… Si a ello sumamos la presencia en los farallones de la peña del “Chorredero” y “Peña Sorbas” de los buitres leonados donde crían y sestean, solo faltaban en el envidiable cuadro faunístico la aparición en escena de unas peculiares siluetas que siguen desde hace ya un rato, una pareja de águilas reales que campean desinhibidas, ahora otean desde los penachos rocosos el amplio territorio que se extiende hasta la alba cresta pirenaica,…ahora sobrevuelan el paisaje y se lucen con acrobáticas piruetas,… se posan de nuevo en las rocas. Marcan su territorio de caza y cría, abundan los conejos en esta campiña que lleva hasta Aldeanueva. Disfrutar estos momentos es un lujo (puedes ver un tríptico fotográfico de la pareja, de lejos, en el blog abajo señalado). El camino se acerca por detrás a los peñascos y les permite encaramarse a lo más alto de “Peña Sorbas”… Ahora entienden a las águilas.


Allí muere el camino y nace una vereda que se percibe transitada por aficionados a la bicicleta de montaña: superan un barranco, ascienden por un cortafuego para seguir luego, a media ladera, por el borde del pinar… Abandonan la vereda y se acercan por una senda de animales a un nuevo conjunto de peñascos que se conocen como “Peñas Menudas”, no es difícil adivinar porqué… Podían volver a la vereda y continuar por ella o descender campo a través como prefirió “el viajero”, que utilizó los islotes rocosos como “hitos” que indicaban la dirección necesaria en el descenso para cruzarse abajo con otra pista amplia que en dirección sureste por el término “El Santiguadero” les permitiría retornar al lugar donde habían dejado el coche en el término del “Cañamón”…

Encontraras en este Mapa 1º el recorrido en coche desde el Inicio Pista entre el Km 36-37 de la LR-115 hasta el Inicio Recorrido a pie...



 Con el Mapa 2º podras continuar el recorrido, ahora a pie... 



 A disfrutarlo... ¡¡¡ Buen viaje... !!!






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